Colombia: Cuestión de Atención Hemisférica

Foro Patrocinado por el Centro de Estudios para Latinoamérica y el Caribe | CELAC
Junio 23 - Florida International University

Expositores

Belisario Betancur, Ex-Presidente de Colombia
Luis Alberto Monge, Ex-Presidente de Costa Rica
Rafael Ángel Calderón, Ex-Presidente de Costa Rica
Dr. Jaime Lusinchi, Ex-Presidente de Venezuela
Luis Fernando Ramírez, Ex-Ministro de la Defensa de Colombia
Benjamín Ortíz, Ex-Canciller del Ecuador
Alfonso López Caballero, Miembro de la Comisión de Paz de Colombia
Beatríz de Majo, Analista Política de Venezuela
Eduardo Gamarra, Director del LACC-FIU
Francisco Thoumi, Profesor Distinguido FIU-Economista
Conclusiones y Recomendaciones

ColombiaEl complejo conflicto colombiano debe analizarse desde tres ángulos distintos y complementarios: como un problema integral que genera consecuencias de Orden Público, de Seguridad y de Defensa Nacional.

Se estima que la entidad de este conflicto, tanto por los factores y circunstancias que lo mantienen y magnifican, como por el hecho de que -en funcion de tales- bien puede agravar mas la situación nacional de Colombia y proyectarse a otros países latinoamericanos, constituyendo razón veraz para una activa preocupación solidaria.

Siendo la droga hoy día, el factor fundamental en el agravamiento y distorsión delictiva del conflicto, es evidente que desde el punto de vista estratégico, severas acciones correctivas deben orientarse, tanto hacia la Oferta como hacia la Demanda de substancias alucinógenas de origen natural.

Para enfrentar cada una de tales componentes, se requiere de Reformas Políticas y Sociales, que hagan factible una mayor participación ciudadana y una más estricta aplicación de la Ley para afrontar y sancionar tanto el narcotráfico como la insurgencia armada.

Las acciones por el lado de la Oferta requieren de un esfuerzo sostenible para la reorientación y sustitución de cultivos por parte de la población rural, que en tales zonas logra sostenimiento en la producción de coca y amapola.

La producción tradicional agrícola requiere de esfuerzos y estímulos permanentes: una política agraria de largo alcance sustentada en la Reforma y regularización de la propiedad agraria, el acceso a créditos para la producción, complementados con programas de educación, salud, vivienda y construcción de vías de comunicación, que constituyen importantes contribuciones para el logro de tales objetivos.

Una muestra de la magnitud de las tareas de reconducción de la producción, está dada por el hecho de que en la actualidad se estima que alrededor de ciento cuarenta mil hectáreas se destinan al cultivo de coca, amapola y marihuana, básicamente de la primera.

Los programas de erradicación de siembras ilegales mediante la fumigación y quema de cultivos deben reorientarse, para evitar daños permanentes al ecosistema, con grave afectación a la rica biodiversidad del territorio colombiano.

Por el lado de la Demanda se hace indispensable la colaboración internacional. El problema de la droga tiene ramificaciones y consecuencias en el campo político, económico y financiero. Basta pensar en su presencia en campañas electorales o, en el hecho de que para la transformación de los productos naturales en alucinógenos y psicotrópicos, se requieren no menos de catorce precursores químicos, que son producidos por industrias americanas o europeas.

El propio sector financiero internacional participa, voluntaria o involuntariamente, en la canalización de los recursos que genera la droga. Un kilo de hojas de coca es adquirido por los narcotraficantes de manos de los campesinos en unos doscientos dólares y el producto obtenido, vendido en alguna ciudad americana en treinta mil dólares. Ese dinero no circula solo en Colombia; circula mayormente en otros países, tal como lo informan personas respetables, estudiosas del narcotráfico como un todo. Así, los circuitos financieros internacionales participan de una operación que representa miles de millones de dólares anualmente.

Deben intensificarse las campañas destinadas a reducir el consumo de drogas en la población juvenil. El consumo mayoritario de alucinógenos y psicotrópicos se encuentra en los Estados Unidos. Se produjo, solo con carácter académico, una interrogante en relación con la "despenalización" del narcotráfico, que no tuvo eco ni comentarios.

De igual manera, las armas empleadas por los grupos insurgentes provienen de empresas del exterior. De tal forma, los países en donde tienen sede las industrias de armamentos, contribuyen indirectamente con la propagación y extensión del conflicto. Y es bien presumible que en algunos casos la contribución sea directa y franca.

El conflicto colombiano tiene consecuencias directas e inmediatas en los países vecinos. Los problemas de los grupos humanos desplazados, el traslado de cultivos a esos países vecinos, la creación y protección de rutas para el narcotráfico, los precursores industriales y las armas, deben ser objeto de atención permanente por la Organización de Estados Americanos. Se sugiere la creación de un órgano para el seguimiento y control de estos aspectos.

Se reconoce el importante esfuerzo que significa la aplicación del Plan Colombia. Sin embargo, y a pesar de la importante ayuda financiera internacional, en especial de los Estados Unidos de América, se requiere de mayores aportes económico-financieros, que permitan una pronta recuperación de la capacidad productiva del país, la generación de empleos y la transformación del medio rural.

Cabe advertir, que a pesar de los esfuerzos plasmados en las Conversaciones de Paz, los avances aún no son significativos y que, adicionalmente, las declaraciones de los grupos en armas y su deteriorada credibilidad, no permiten vislumbrar la posibilidad de su reinserción en la sociedad colombiana. Es evidente que los viejos grupos guerrilleros, penetrados por la droga y una visión totalitaria del Estado, buscan el Poder a todo evento; y que la guerrilla paramilitar, también penetrada por la droga, tampoco cederá tras meras negociaciones. Se trata de un conflicto de sustancia político-social bien arraigada, cuyos actores han alcanzado una autosuficiencia y un poder discrecional, que interfieren la perspectiva pacifista. Surgió la observación de que en la medida en que el Gobierno Nacional de Colombia, satisfaga algunos de los planteamientos de la Guerrilla, ira surgiendo la "deslegitimación" de su autoridad política. Sin que hubiese debate alrededor del planteo, la visión general no pareció compartir el respetable criterio, habida cuenta de la entidad alcanzada por la insurgencia.

Resulta necesario insistir en la necesidad de que los países vecinos colaboren, a todo evento, con el mantenimiento de la institucionalidad colombiana, contribuyendo cuidadosamente en la búsqueda de la paz, sin interferencias indebidas; Así como, extremando sus previsiones en lo relativo a las acciones subversivas, al trafico de drogas, de precursores industriales, de armamentos y de otros recursos para la subversión.

Se sugiere que las conclusiones de este Foro sean enviadas al Gobierno Colombiano a los Gobiernos de Estados Unidos, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia y Brasil, así como a los países de Centro América, México y Canadá. Igualmente, a la Organización de Estados Americanos (OEA), al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), al Parlamento Europeo y a la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Se sugiere que el CELAC edite una publicación que recoja pronto, de manera sistemática y ordenada las consideraciones, análisis, estudios y demás documentos correspondientes a este Foro.

Dr. Jaime Lusinchi



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